miércoles, 4 de febrero de 2026

Pedrocho.



Somos sencillamente diferentes y por lo tanto únicos y hasta irrepetibles, de hecho tenemos un presidente que nunca ha ganado unas elecciones, pero a lo que vamos, ¿Qué se puede esperar de un país gobernado y presidido por un elemento que troleó su tesis doctoral fusilando descaradamente su contenido, que está casado con la madame catedrática sin cátedra que curraba en las saunas-prostíbulo de su proxeneta padre?

¿Qué dignidad puede tener un país gobernado por quien  después de calificar los hechos como constitutivos de rebelión prometió que no habría amnistía para los delitos de sedición y malversación, que tampoco habría indultos, que jamás pactaría con Bildu (lo dijo cinco veces seguidas durante una entrevista), que no dormiría tranquilo con Podemos en el Gobierno y que no gobernaría jamás con Decretos Ley?

¿Qué poca vergüenza se tiene que tener para asaltar el Poder Judicial nombrando jueces y fiscales afines, para prometer en campaña el traer a Puigdemont a España y ponerlo a disposición de la justicia, que con toda la jeta del mundo dice que no miente, que sólo cambia de opinión, que se toma días de reflexión como quien se pilla asuntos propios para ir a esquiar,  que cuando no miente es porque está callado como por ejemplo sobre las explicaciones sobre la corrupción de su gobierno, sus vuelos privados en el Falcon, el asunto de la bolivariana Delcy o los trabajitos catedráticos de Begoña con la ESO como estudios logrados.

¿Qué país puede puede soportar que su megalómano mandamás mienta tanto que se crea su propia realidad pasándose por los huevos la Constitución, las leyes y el decoro, que nunca conteste a lo que se le pregunte como si no fuera con él la cosa, que se ría de todo y todos, que haya doblado el coste en asesores y parásitos políticos a su alrededor, que haya subido los impuestos hasta lo insoportable, que se la sude España y los españoles, que nos tome por gilipollas y mienta tanto que cada patraña tape la anterior?

No tiene ninguna credibilidad, es un psicópata de libro, mentiroso compulsivo, vanidoso, egocéntrico y trilero a más no poder, no tiene escrúpulos y él es lo único importante pero lo acojonante, lo que nos hace únicos e irrepetibles es que a pesar de todo y contra todo, aún hay gente que le vote. 

España manda cojones pero, es que los españoles "semos asín."