sábado, 11 de octubre de 2014

Mi galeno Pancho.


Estoy jodido, tanto que mi galeno, el Gran Pancho, de forma cautelar y a modo preventivo lo primero que hizo fue ponerme en tratamiento recetándome de todo, hasta supositorios que por cierto pican que joden, nunca mejor dicho.
Ya hacía tiempo que mi entorno me notaba rarito y cuando digo rarito no digo sarasa, no, ni de coña que uno es muy viril, me refiero a ese estado de resignación, de asunción y defensa de la mentira, de permanente duda y mirada perdida, de cobardía manifiesta, omisión y callada por respuesta, en fin, que estaba muy jodido, que no era yo.
Ya no me asqueaba la castamierda y en algún momento hasta les llamé pobrecitos y llegué a entenderles, estaba jodido, pasaba de la verdad, no me provocaban vómitos los nazionalistas, no deseaba la muerte más dolorosa a los asesinos etarras y su entorno, no me fijaba en la miseria social, no miraba alrededor, no me metía con los trincones de Bandalucía, con las tarjeticas a fondo perdido, con los suciolistos de los cien años de no sé que, no daba caña a los señoritos pijoperos, no me reía de los comunistas del rolex, no provocaba a los pagainfantas ni mostraba orgulloso mi patriotismo. Estaba jodido de cojones.
Pues eso, que al final no quedó otra y acabé ante Pancho, me miró, me reconoció, palillito a la boca, fonendo al pecho, treinta y tres treinta y tres, lucecita en las orejitas y tal y tal, aunque al final no le salió la jugada al muy cabrón que lo que pretendía era mandarme otra vez al urólogo... y una mierda pa ti Pancho.
Pues eso, que tras los análisis y todo el rollo resulta que estoy jodido, que ni colesterol, triglicéridos, ácido úrico ni las polladas de esas que tiene todo el mundo, no, a mi me han contagiado un virus pero... ¡quieto todo el mundo! estoy contagiado pero no del ébola, gripe y ni mucho menos gonorrea ni cosas guarras de esas, no, lo que tengo es el Síndrome del Megachachi, estoy jodido de verdad.
El megachachi es el virus típico de "estepaís", un bicho que te hace ser ambiguo y políticamente correcto hasta el infinito y más allá, callar ante el abuso, la prepotencia y la chulería, es una infección que afecta al cerebro pero sobre todo al corazón, que te deja inerte ante la injusticia, la inmoralidad, la arbitrariedad y la tiranía del usurero, un virus de lo más hijoputa que te posiciona con el pasar de todo, no llamar a las cosas por su nombre, no soplar al viento y el que venga de atrás que arree.
Al final, Pancho, mi sabio galeno Pancho que es la caña de España me ha dicho que pase de pastillitas, jarabes, meditación y ahora que les estaba pillando el gustito... que deje los supositorios esos que pican que joden. Me ha recetado un buen yantar, un par de gintonicazos de Martin Miller con mucho hielo, sin florituras, bayas de enebro ni chorraditas de esas, una picadita en Flandes y reponer fuerzas para así, poder seguir llamando chorizo al chorizo e hijoputa al hijoputa porque como dijo San Andrés que era muy listuco..., el que tiene cara de ello, lo es.
Es un fiera mi galeno Pancho.

3 comentarios:

  1. elabuelorebollo@gmail.con11 de octubre de 2014, 12:37

    Ostias Sr, Conde de los ajos!! Pues no veas el susto que me he llevado al leer tu comunicado en el medio, menos mal que me lo has aclarado a tiempo y ya me ha pasado el achuchón: pues sería ya lo único que me faltaba, un capullito de alelís en la familia.........

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  2. Ufffff menos mal que al final...oye!! que pensé que mi (pineda) Uffff respiro.

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  3. ¡Yo quiero un médico de esos, como el tuyo! Eres un crack Pin.
    Javier "Guti".

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