Hoy me ha escrito mi primo Sebe, estaba especialmente tocado y creo que necesitaba hacerlo. Sebe es un hombre de principios y valores que por supuesto yo ya conocía por lo que no me sorprende, pero lo que hoy me ha contado hace que me sienta especialmente orgulloso de él y de la gente como él, personas que comparten las mismas ideas, formas de ver la vida y por lo tanto virtudes muy difíciles de encontrar fuera de determinado ámbito castrense.
Me cuenta una situación que está viviendo como veterano de las Compañías de Operaciones Especiales de nuestro Ejército y del que he extraído de forma literal el siguiente texto:
"...debo no obstante ponerte en contexto antes de ir al grano, pues el resultado de esta historia y como un adelanto, es que no tengo orgullo, esa palabra se queda obsoleta y no consigue abarcar todo lo que siento dentro, me pinchan y no sangro ni gota, no me puedo sentir más arropado, no me cabe duda que esto debe ser ínfimo comparado con lo que tú has debido sentir muchas veces en ese cuerpo al que perteneces y que llevas en la sangre.
Como antecedente y para que de alguna manera entiendas el porqué de este gesto al que me refiero al final, debo contarte por encima alguna de las historias que de alguna manera nos forjaron a ser lo que hoy se ha demostrado que somos, anécdotas que me guardo para mí y que en alguna quedada hemos comentado entre risas sin entrar demasiado en detalles, historias que no se cuentan, porque al oyente, o bien no las cree o bien piensa que eso está prohibido y es mentira, quiero compartir contigo este sentimiento de camaradería sin fin, honor y compañerismo, con alguien que sé, lo sentirás en la piel como yo.
Con 19 añitos y habiendo visto el mundo por un agujerito, para muchos la primera vez que salíamos de nuestra ciudad, pensábamos que al ingresar en una Compañía de Operaciones Especiales, ya éramos especiales, jaja, ilusos.
En todas las fases que se realizaron, entre 10 y 20 días, dependiendo de la que fuese, endurecimiento, agua, nieve, supervivencia, topografía, guerrillas, montaña, el objetivo era el mismo, romperte por dentro y que encontraras tu límite, buscaban tu agotamiento físico y mental en cada prueba, de marchas interminables hasta caer hincado de rodillas en el barro por el peso de tu mochila, con los pies reventados de días sin cambiarte los calcetines, empapado y sintiendo el frío en tus huesos, si el mando llegaba a tu altura, patadas y metía tu cabeza en el barro, así que antes de eso, tus compañeros cogían tu mochila, tu arma y otros te llevaban a hombros hasta terminar la prueba, recuerdo en el octavo día de supervivencia ( no lo olvido) subir por la pendiente del monte a buscar recursos parando cada 5 metros a descansar, ya el cuerpo no daba para mucho, bajaba mi compañero Cuenca con un manojo de ortigas para cocerlas y poder comerlas, agotado y llorando, " ya no puedo más Tibu, no puedo mas" tranquilo Cuenca, pronto partiremos al punto de extracción.
Yo llore en alguna situación, no puedo negarlo, y vi compañeros llorar, sobre todo en la fase endurecimiento, te levantabas por la noche para hacer tu imaginaria y oías llorar algún compañero en su litera.
Vamos al grano. Hay un camarada guerrillero de distinta COE a la mía, tiene cáncer y con la traqueotomía no se le entiende bien, me escribe todo orgulloso de cómo su Coronel ha contactado con sus compañeros de la COE para recaudar un fondo y poder ayudar. Su moral se sube por las nubes, no da crédito, me envía un audio de su Coronel y comienza el juego.
Impresionado yo, mandé el audio a mi Compañía y explico la situación de esta hazaña por parte del Coronel Molina Santiago. Como fichas de dominó, el movimiento de una actúa sobre la otra y ya es imparable, a la voz de ¡Guerrillero caído!, todos mis compañeros de la COE 12 de Colmenar Viejo, GOE I que éramos el 2º y 3º remplazo acuden, todos quieren ayudar, la maquinaria ya está en marcha.
Llamada que recibo de mi Teniente Coronel Salinas pidiéndome información para localizar al Coronel Molina, mi General Iñiguez da un paso al frente tomando las riendas de la situación y me llama... "junto con el Teniente Coronel Salinas, estamos en contacto con el Coronel Molina para llevar el caso a la Fundación Roble y Machete que está para estos casos y en la medida de sus estatutos, puedan ayudar a este hermano guerrillero"
Conclusión: Nos enseñaron bien, aprendimos bien la lección. No es ya la recaudación conseguida, es ver en carne propia que la ley que aprendimos sigue tan viva como el primer día, NINGÚN HOMBRE QUEDA ATRÁS, todos salimos y todos regresamos."
Poco más que decir, es una historia real, de valores supremos, es un relato que rebosa la grandeza de la entrega, la lealtad y el compañerismo como bandera y modo de vida, una auténtica historia de Honor.

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