lunes, 18 de mayo de 2026

Hacienda nos roba.


Leyendo hoy la noticia de la victoria legal de la cantante Shakira en la Audiencia Nacional contra los corsarios de Hacienda, en la que a ésta se condena a la devolución del dinero en su día atracado más intereses, costas judiciales y minuta de los abogados, voy a contar mi experiencia sobre el proceder pirata de Hacienda contra el indefenso pagainfantas, praxis habitual propia de auténticos ladrones generosamente bien pagados a cuenta de la comisión sobre el botón que logren obtener de cada ciudadano al que inspeccionen.

A finales del año pasado, Hacienda con dos cojones,, sin cortarse un pelo y pasándose por el arco del triunfo los derechos del ciudadano que contempla la Ley de Procedimiento Administrativo, depositó para su entrega al interesado en el mostrador de recepción de la residencia donde estaba ingresado mi padre, de 89 años y con un Alzheimer muy avanzado, de una carta a través de la cual se le notificaba la apertura de un expediente con una propuesta de sanción de más 3000 € como resultado de la inspección fiscal realizada sobre su declaración de la renta del año 2021. Tres mil en concepto de sanción y dos mil y pico a ingresar por la devolución practicada como resultado de aquella declaración. Venían a atracar a mis padres cuatro años después.

Aquella declaración como siempre se la hice yo y la única peculiaridad que presentaba era la compra de su vivienda (que era su domicilio habitual) y para cuya adquisición hubo que vender otra, así como un garaje de su propiedad. Yo tenía la certeza de que la declaración estaba bien hecha y por más que leía la carta no acababa de entender el motivo concreto en el que basaban el expediente sancionador, me sonaba todo a chino por lo que pusimos el asunto en manos de una asesoría fiscal para que se encargara del asunto.

Tras dos recursos, la Agencia de Corsarios Tributarios nos comunicó que nos perdonaban la vida, que éramos inocentes de culpa, que podríamos comer carne en Semana Santa y no tendríamos que pagar nada, aunque no reconocían su error, no nos daban la razón ni pedían perdón por las noches sin dormir que me comí a cuenta de ellos, vamos que cerraban el tema. Quinientos pavos de gestoría tuvieron la culpa.

El caso es que cuando recibí la primera notificación y revisando toda la documentación que guardo de aquellas operaciones, me di cuenta que mis padres, al comprar el piso habían abonado un 8% en concepto de Impuesto de Transmisiones Patrimoniales cuando en base al 80 y 75 % que padecen de discapacidad les hubiera correspondido pagar únicamente el 4%, por lo que independientemente del asunto solicité la devolución del otro 4%, la mitad de lo salpicado.

Pues bien, hace menos de un mes me llega una carta para recoger una notificación de la Agencia Pirataria en la que con dos cojones y sin pudor me comunican que "habiendo transcurrido más de los tres meses que marca a Ley para solicitar la devolución de posibles ingresos indebidos" no procede acceder a lo solicitado, remitiéndome a la presentación de un contencioso administrativo en reclamación de cantidad. Lo del collar, el perro y eso...

No pueden ser más hijos de puta, a mis padres les intentar robar cinco mil pavos cuatro años después y ellos les niegan la devolución de una cantidad indebidamente cobrada por haber pasado más de tres meses que marca la ley, son unos piratas, unos putos bandoleros, unos ladrones sin capucha. No quiero imaginarme los abusos que estarán cometiendo, a cuanta gente habrán logrado acojonar y por miedo habrán pagado lo que al mezquino tributario de turno le haya salido de sus peludos escrotos.

Si un indefenso matrimonio de 90 años no tiene quien les represente y defienda, serán siempre víctimas de la usura y codicia de unos funcionarios de un Estado putrefacto, vendidos a una gratificante comisión y armados hasta los dientes de alevosía y ensañamiento aún a sabiendas de su sinrazón e injusticia.

Hacienda somos todos, si, por los cojones, y lo dicen sin ruborizarse ni cortarse un pelo, con dos cojones.

Hacienda nos roba.

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