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domingo, 8 de enero de 2012

Pan duro.

Hay que olvidar, hay que perdonarles, hay que afianzar el proceso de normalización política en el sufrido y maltratado País Vasco, hay que cambiar la política penitenciaria para con los presos vascos, hay que acercarles a casa, hay que "repatriarles" y no sabemos cuantas cosas más.
Parece ser que lo hicieron sin querer, que somos unos malpensados les hemos interpretado mal. Mira que si tienen razón… el hecho de que el ilustre, letrado, erudito y cultivado Willy Toledo lo pida, es que... hasta nos hace dudar.
La duda nos aflige, embarga y paraliza. Nosotros que hasta ahora pensábamos que se tenían que morir todos en prisión y sufriendo hasta el último respiro, que se tenían que pudrir en el infierno y purgar en sangre hasta el último grito de dolor causado, que deberían de pagar con su vida por el terror al que han sometido a toda una sociedad durante cuarenta años, mira que si estábamos equivocado… que incertidumbre por Dios!
Igual lo han hecho sin querer, igual han asesinado a más de ochocientas personas por accidente, igual han secuestrado y torturado por equivocación, igual los asesinatos de Zaragoza, Hipercor, Vic, Miguel Ángel Blanco, Fernando Múgica, Lorenzo Soto, Ernest Lluch, García Poyo, Josefa Pagazaurtundua, Irene Villa y miles de personas más fue un accidente. Mira que si estábamos equivocado, a tenor de lo que dice Willy Toledo la duda nos invade.
No podemos seguir escribiendo, no tenemos las ideas claras, hacemos un alto, nos tomamos sensatez500 como píldora del momento después y volvemos.
Volvemos a ello y pedimos perdón en defensa propia, se nos había ido la olla, ha sido una puntual enajenación mental transitoria. Va a ser que no, que le den por el culo al subvencionado Willy, al que por cierto no sabemos quien le ha dado vela en este entierro, ni que su presencia y palabra sentara cátedra.
Aquí no cabe duda ni titubeo alguno, el comediante éste está defendiendo, amparando y  justificando a unos gudarimierdas, cobardes y asesinos que por justicia divina, honor nacional, decoro y respeto a la memoria de las víctimas, no deberían de salir jamás de la trena a no ser en la caja de pino y hasta entonces no conservar más derecho que a respirar y comer pan duro.
Se nos había ido la olla, bendita pildorita.
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