Tenemos un verdadero brete para con nos, un conflicto de fe y digamos que por ello cuando menos nos vemos como un pelín rarito y nos explicamos.
Veamos, nunca nos hemos distinguido por ser muy monárquico que digamos, eso de las prebendas por la feis, absurdo beato, privilegios escandalosos, pernadas consentidas, sangre azul, casta sagrada, dinastía gorrona y súbditos de nadie... nunca ha ido con nosotros, no entendemos que alguien que nunca ha sido elegido ni votado pueda ser algo simplemente por braguetazo, vía y motivo vaginal, como que no estamos mucho por la labor y eso no quiere decir que nos hayamos opuesto o hayamos estado nunca en contra de su existencia, sino que, simple y llanamente, como que nos la bufa por tiempos.
Seguimos. Nunca hemos sido juancarlista, ese término nos hace gracia, nos parece ridículo, no entendemos como sin ser monárquico se puede ser tan acérrimo fan y sobre manera por la simpleza de haber hecho lo que tenía que hacer cuando tuvo que hacerlo, eso mismo hace cualquier pagainfantas solo para poder sobrevivir y llevar un chusco a casa cada día y nadie le eleva a los altares de la grandeza por ello, por cumplir con su obligación, por dar la cara. Tampoco fue para tanto la cosa.
Tampoco nos hemos sentido nunca republicano, es más, después de por un momento imaginarnos como Presidente de la hipotética República de España a Zapatero, Aído, Fabra, De la Vega, Pajín, Pepiño, Matas, Rajoy, Chacón, Griñán, Zaplana o Rubalcaba... como que se nos eriza el vello con pensarlo, nos brota la urticaria solo con imaginarlo. No faltaba más.
Por todo ello, visto lo que hay, una vez reflexionado profundamente sobre el asunto y consultado el tema con la madalena del desayuno, examinado a fondo el fondo de la taza y leídos los posados posos del café, hemos llegado a la terrible conclusión de que vale más mata-paquidermos conocido por braguetazo divino instaurado que inútil, delincuente, cuatrero y chorizo por gracia del populacho colocado.
Ante ello, aún sin ser monárquico, juancarlista ni del atleti, no nos queda otra que... Viva el Rey.!
Veamos, nunca nos hemos distinguido por ser muy monárquico que digamos, eso de las prebendas por la feis, absurdo beato, privilegios escandalosos, pernadas consentidas, sangre azul, casta sagrada, dinastía gorrona y súbditos de nadie... nunca ha ido con nosotros, no entendemos que alguien que nunca ha sido elegido ni votado pueda ser algo simplemente por braguetazo, vía y motivo vaginal, como que no estamos mucho por la labor y eso no quiere decir que nos hayamos opuesto o hayamos estado nunca en contra de su existencia, sino que, simple y llanamente, como que nos la bufa por tiempos.
Seguimos. Nunca hemos sido juancarlista, ese término nos hace gracia, nos parece ridículo, no entendemos como sin ser monárquico se puede ser tan acérrimo fan y sobre manera por la simpleza de haber hecho lo que tenía que hacer cuando tuvo que hacerlo, eso mismo hace cualquier pagainfantas solo para poder sobrevivir y llevar un chusco a casa cada día y nadie le eleva a los altares de la grandeza por ello, por cumplir con su obligación, por dar la cara. Tampoco fue para tanto la cosa.
Tampoco nos hemos sentido nunca republicano, es más, después de por un momento imaginarnos como Presidente de la hipotética República de España a Zapatero, Aído, Fabra, De la Vega, Pajín, Pepiño, Matas, Rajoy, Chacón, Griñán, Zaplana o Rubalcaba... como que se nos eriza el vello con pensarlo, nos brota la urticaria solo con imaginarlo. No faltaba más.
Por todo ello, visto lo que hay, una vez reflexionado profundamente sobre el asunto y consultado el tema con la madalena del desayuno, examinado a fondo el fondo de la taza y leídos los posados posos del café, hemos llegado a la terrible conclusión de que vale más mata-paquidermos conocido por braguetazo divino instaurado que inútil, delincuente, cuatrero y chorizo por gracia del populacho colocado.
Ante ello, aún sin ser monárquico, juancarlista ni del atleti, no nos queda otra que... Viva el Rey.!






