No sé ni cómo estoy vivo. Yo también canté el "Cara al Sol", calla!! y los lunes a primera hora el himno nacional y los viernes por la tarde antes de salir del colegio se rezaba el rosario!!! y no sé ni cómo salí de aquello, no me pasó nada ni tengo un trauma por ello.
En Semana Santa, en televisión sólo había música gregoriana y películas religiosas, había procesiones en la calle cada día, no se podía comer carne y al que no le gustaba el pescado las pasaba más putas que Carpanta. Si, fue verdaderamente horrible, durísimo, atroz de la muerte mortal, pero aquí sigo, como un auténtico legionario. Milagrosamente no me quedó trauma alguno.
Nos obligaban a ir a misa, a confesarte y comulgar, había que besar el anillo al cura, tenías que confirmarte y hacer la comunión si o si y si no ibas los sábados a catequesis la colleja del diácono no te la quitaba ni Dios, y aquí estoy, con dos cojones, soy un auténtico resiliente, sin trauma ni pijadas de esas. Un héroe.
Hoy no piso una iglesia ni en un funeral, mi respetuoso agnosticismo no me deja pero vamos, que los que quieran ir, libres son de ello y eso, por tonto que pudiera parecer es lo normal pero no, ni hablar, ahora, lo normal es que a la casposa izquierda del otrora admirador de Franco Víctor Manuel y demás parásitos les moleste un funeral de Estado, les molesta lo que no les gusta y de hecho acaban de prohibir la asistencia de menores a los toros por mucha afición que tengan, lo suyo es prohibir y prohibir lo que odian, y cuanto más mejor. La izquierda y extrema izquierda nunca supieron lo que es la democracia, el respeto a los demás y menos aún a las costumbres y tradiciones de un país, lo suyo siguen siendo las checas, los fusilamientos y los tiros en la nuca. Es que no cambian, son fiel espejo de sus progenitores.
Por cierto, los menores, a los toros no pero a abortar, si. Si es que son así de viceversos y congruentes, auténticos alérgicos a la inteligencia, por eso me considero un resistente, un orgulloso de haber aguantado aquello tan horrible para el comunista Víctor Manuel, eso me convierte en un legionario de tres pares de cojones. Con perdón.

¡¡¡ Aquí otro legía !!!! y sin complejos
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